Cómo jubilarse en el extranjero siendo de EE. UU.: guía completa

Cómo jubilarse en el extranjero siendo ciudadano de EE. UU.: la guía completa

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El interés de los jubilados estadounidenses por dejar EE. UU. y mudarse a otro país está en su punto más alto. Se calcula que más de 760.000 jubilados estadounidenses cobran sus prestaciones de la Seguridad Social (Social Security) mientras viven en el extranjero. Para miles de ellos, el cambio ya ha supuesto experiencias muy gratificantes y un estilo de vida seguro y asequible.

En este artículo repasamos lo que conviene tener en cuenta y hacer si estás pensando en jubilarte en el extranjero: elegir dónde vivir, documentos clave, finanzas, relación con la familia y los amigos, sanidad, vivienda y propiedades, asuntos legales y cuestiones de residencia.

Claves del artículo

  • Más de 760.000 jubilados estadounidenses ya cobran la Seguridad Social viviendo en el extranjero.
  • Elige tu destino según el coste de la vida, el clima, la sanidad, la seguridad, el idioma y la comunidad de expatriados.
  • Ten los documentos en regla antes de salir: pasaporte con validez muy superior a la fecha de llegada, partidas de nacimiento y matrimonio, historial médico y justificantes de pensión o de la Seguridad Social.
  • Haz un presupuesto tanto para tu nuevo país como para los gastos que mantengas en EE. UU., y calcula de más para cubrir imprevistos.
  • Seguirás presentando cada año la declaración de impuestos de EE. UU. y Medicare no te cubre en el extranjero, así que contrata un seguro médico local o internacional.
  • Muchos jubilados conservan una cuenta bancaria estadounidense para recibir la Seguridad Social y la pensión, y luego sacan o transfieren el dinero al extranjero.

Cómo decidir adónde mudarse

Quizá la decisión más importante al jubilarte en el extranjero sea elegir dónde vivir. Es una tarea muy agradable: consiste en investigar destinos de todo el mundo y ver cuáles encajan mejor contigo.

Tengas ya un destino en mente o no, conviene repasar los factores siguientes. Nadie quiere mudarse y darse cuenta después de que pasó por alto algo fundamental para su bienestar. Esta lista te servirá de guía para encontrar tu lugar ideal. Algunos puntos te importarán menos que otros. 

  • Idioma que se habla en el país
  • Clima
  • Cercanía a EE. UU.
  • Coste de la vida
  • Seguridad
  • Calidad y accesibilidad de la sanidad
  • Comunidades de expatriados activas y dinámicas que ofrezcan apoyo, información y amistad
  • Calidad de vida y día a día
  • Libertad religiosa y comunidades religiosas 
  • Facilidad para moverse y opciones de transporte

Incluso antes de decidirte, puedes empezar a reunir y ordenar lo que hay que hacer antes de salir de EE. UU. Estas son algunas sugerencias basadas en la experiencia de muchos expatriados.

Sol de verano para jubilarse en el extranjero
Al planear tu jubilación en el extranjero, valora factores como el presupuesto, el clima, la seguridad y la calidad de vida para encontrar el destino perfecto.

Documentos

Pasaporte estadounidense 

Consigue un pasaporte estadounidense o comprueba que el tuyo siga siendo válido al menos un año después de la fecha prevista de llegada. Es tu documento legal más importante como expatriado. Hasta que seas residente legal en tu nuevo país, el pasaporte te hará falta para todo lo que exija identificación, desde dar de alta la luz hasta abrir una cuenta bancaria o contratar el teléfono.

Si tiene validez de al menos un año (cuanto más, mejor), tendrás tiempo de sobra para organizar tu nueva vida sin preocuparte de que caduque. 

Haz fotocopias de las primeras páginas del pasaporte y guárdalas con el resto de documentos que te lleves. Si pierdes el pasaporte en el extranjero, tener copias agilizará la emisión de uno nuevo en la embajada. Dato útil: en la mayoría de las embajadas estadounidenses en el extranjero, renovar el pasaporte es mucho más rápido que en EE. UU.

Documentos que debes tener a mano y llevarte

  • Partidas de nacimiento – copias oficiales y no oficiales de todos los miembros de la familia. Para las oficiales, ponte en contacto con la Vital Records Office de tu estado.
  • Certificado de matrimonio – también a través de la Vital Records Office de tu estado.

Justificantes de pensión y/o de prestaciones de la Seguridad Social, por si piensas solicitar la residencia legal. Suele bastar una carta de la empresa que gestiona tu plan de pensiones con el importe de tu pensión mensual. Para saber cuánto cobras de la Seguridad Social, consulta tus extractos mensuales o la Social Security Administration.

Historial médico. Conseguirlo en EE. UU. será más rápido y sencillo que pedir que te lo envíen cuando ya estés fuera. Consulta con tus médicos o centros de salud cómo obtenerlo.

Finanzas

Planificación del presupuesto

Revisa tus fuentes de ingresos disponibles para vivir en el extranjero y averigua con cuánto contarás realmente: pensiones, Seguridad Social, ingresos del trabajo, inversiones, alquileres, etc. Debes saber con claridad cuánto dinero tendrás cada mes.

Calcula también cuáles serán tus gastos mensuales en EE. UU. si conservas una propiedad, atención médica, viajes al país o negocios allí. Será una estimación, claro.

No olvides partidas como el seguro del hogar o los impuestos federales, estatales y locales. Es importante hacerse una idea de lo que costará mantener tu vida tanto en tu país de origen como en el de adopción. Conviene calcular los gastos por lo alto, porque siempre surgen imprevistos.

Cuando compares tus gastos en EE. UU. con tus ingresos previstos, sabrás cuánto necesitas y podrás investigar con criterio el coste de la vida en los lugares que barajas. Esto ayuda mucho a decidir dónde puedes vivir con comodidad. 

Acapulco, en México
El lugar influye mucho en el coste de la vida. Si piensas vivir en una ciudad de playa, tus gastos serán probablemente más altos que en una ciudad de interior.

En cualquier sitio, el coste de la vida depende de los precios locales, del nivel de vida que quieras llevar y de la zona. Para jubilarse en Costa Rica con un presupuesto prudente, una persona necesitaría entre 2.500 y 3.500 USD al mes. Las parejas suelen arreglarse con entre 3.250 y 5.000 USD.

La ubicación pesa mucho en los costes. Nosotros vivimos en una localidad costera turística de Costa Rica, así que los precios son más altos. En zonas rurales, donde se consumen sobre todo productos locales, se gasta menos.

Hay gente muy ahorradora que vive con entre 1.500 y 2.500 USD al mes en Costa Rica. Según ExpatDen, se puede vivir bien en Tailandia con menos de 2.000 USD al mes.

Gestión del dinero y trato con los bancos de EE. UU.

La mayoría de los estadounidenses que viven fuera mantienen una cuenta bancaria en EE. UU. Muchos cobran allí directamente la pensión, la Seguridad Social y otros ingresos. Habla con el personal de tu banco para saber hasta qué punto se muestran flexibles con los clientes que viven fuera del país. 

Esto importa más que antes. Cada vez más jubilados cuentan en internet que algunos bancos y brokers estadounidenses restringen o incluso cierran cuentas en cuanto se enteran de que el titular tiene una dirección en el extranjero. Conviene, por tanto, confirmar la política de tu banco y conservar una dirección postal fiable en EE. UU. antes de mudarte.

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En los foros de expatriados se repiten siempre los mismos nombres como entidades amigables con los expatriados. Se menciona mucho a brokers en línea como Charles Schwab, porque reembolsan las comisiones de cajeros en el extranjero y permiten conservar la cuenta tras la mudanza. Elijas el banco que elijas, conserva también un número de teléfono estadounidense operativo, ya que muchos todavía confirman tu identidad mediante un código por SMS a un número de EE. UU.

Otros estadounidenses han contado cómo mantienen una cuenta bancaria en EE. UU. y gestionan su dinero con seguridad desde el extranjero.

  • ¿Es fácil transferir dinero a una cuenta en el extranjero? 
  • ¿Hay una tarjeta de débito que permita sacar dinero en cajeros de otros países sin comisiones adicionales? 
  • ¿Se pueden hacer transferencias internacionales desde la aplicación móvil? 
  • ¿Cuánto cuesta transferir dinero a un banco extranjero?

Si las respuestas te hacen dudar de que puedas mover tu dinero con facilidad cuando haga falta, quizá te convenga cambiar de banco estadounidense cuanto antes. En nuestro caso, un pequeño banco regional ponía muy difícil iniciar una transferencia desde EE. UU. sin presentarse en persona en la sucursal.

Para iniciar una transferencia desde fuera del país había que seguir varios pasos: permisos formales, preguntas sobre el origen de los fondos y explicaciones constantes de por qué no podíamos ir a la sucursal. Así que abrimos una cuenta en Chase Bank, que permite hacer transferencias por teléfono o por la aplicación móvil. Problema resuelto: funciona de maravilla y, además, la comisión de la transferencia es más baja.

En cuanto a la pensión y la Seguridad Social, algunas personas optan por recibirlas cada mes en una cuenta de su nuevo país. Es importante preguntar por esta posibilidad cuando investigues cuentas bancarias en el extranjero. Otra opción es que te ingresen los pagos en tu cuenta de EE. UU. y sacar el dinero cada mes en cajeros del extranjero. 

En algunos lugares, los bancos limitan la cantidad que puede ingresarse en la cuenta local mediante transferencias desde un banco estadounidense. La opción del cajero evita ese problema.

Un último dato que puede resultarte útil: algunos países fijan un límite de dinero que se puede transferir al país sin una investigación completa, con papeleo, copias de extractos bancarios, cartas de tu banco estadounidense y/o información sobre el origen de los fondos.

Pregunta a los bancos del país de destino cuánto puedes enviar desde EE. UU. a tu cuenta allí. Si conoces la cifra, podrás planificar la transferencia con antelación y ahorrarte retrasos y frustraciones.

Eliminar o reducir las deudas

Uno de los mayores errores al mudarse al extranjero es llevarse muchas deudas. Vivas donde vivas, habrá sorpresas económicas: las cosas costarán más de lo previsto, descubrirás gastos con los que no contabas o lo que gastas en mantener propiedades o negocios en EE. UU. no se mantendrá constante. 

Por eso, no tener deudas, o tener muy pocas, será una gran ventaja.

Prepararse para los impuestos

Los estadounidenses tributan vivan donde vivan. Muchos jubilados lo ignoran y creen ingenuamente que, al mudarse a otro país, se olvidarán del impuesto sobre la renta de EE. UU. Error.

Como ciudadano estadounidense, estás obligado por ley a presentar cada año una declaración de impuestos ante el IRS, vivas donde vivas, y tus ingresos tributan sea cual sea tu lugar de residencia.

Tenlo en cuenta al revisar tus ingresos y gastos y al elaborar el presupuesto. Si conservas una propiedad en EE. UU., también tendrás que pagar impuestos como el de bienes inmuebles.

Hay otro trámite que pilla desprevenidos a muchos jubilados. Cuando tus cuentas bancarias y financieras en el extranjero sumen más de 10.000 USD en cualquier momento del año, debes presentar cada año un Foreign Bank Account Report (FBAR) ante el Tesoro de EE. UU.

Es un formulario breve en línea y no lleva impuestos asociados. Eso sí, las sanciones por olvidarlo son cuantiosas, así que inclúyelo en tu lista anual de trámites fiscales.

Familia y vida social

Habla con tu familia y tus amigos más cercanos sobre tu decisión de irte al extranjero. Querrás y necesitarás el apoyo de los más próximos durante la transición. Sorprender a tus seres queridos en el último momento antes de partir no ayuda a mantener buenas relaciones.

Sanidad

La calidad y el precio de la atención médica son dos de los principales motivos por los que los estadounidenses se van al extranjero. La sanidad en EE. UU. es extremadamente cara y, para muchos jubilados, llegar a fin de mes resulta difícil por los gastos médicos y/o de seguro. 

Muchos estadounidenses creen erróneamente que la mejor atención médica está siempre en EE. UU. No es cierto. Hay sanidad de alta calidad en todo el mundo, normalmente con un coste mucho menor para el paciente que en EE. UU.  

Al investigar países, no pases por alto la sanidad. Debes conocer bien las opciones de cada país que consideres en serio. Muchos expatriados han elegido el lugar donde vivir gracias, sobre todo, a su buena atención médica.

Hospital Nawamin 9 en Bangkok
Cuando investigues el país donde quieres jubilarte, fíjate siempre en su sistema sanitario. Asegúrate de que haya un buen hospital cerca de donde quieres vivir.

Muchos países tienen sanidad universal para todos sus ciudadanos y residentes legales, con costes mínimos.

Aquí, en Costa Rica, mi mujer y yo pagamos en total unos 120 USD al mes por el sistema público de salud. Funciona como un seguro: pagas la cuota mensual y todo queda cubierto automáticamente al 100 %, incluidos medicamentos, tratamientos con especialistas, operaciones, visitas médicas de rutina, atención prenatal y parto, urgencias, atención dental, vacunas, etc., y sin limitaciones por enfermedades preexistentes. Hay sistemas universales parecidos y con costes similares en muchos países. 

Además, existe una excelente sanidad privada en todo el mundo. En la mayoría de los países hay médicos y hospitales de primer nivel. Cuando investigues países, pregunta por la calidad y la accesibilidad de la sanidad privada. Si tienes problemas de salud continuos, probablemente te convenga vivir cerca de la capital o de otras grandes ciudades, donde hay más opciones tanto en el sector público como en el privado. 

En algunos países, los jubilados combinan ambos sistemas: el público para las visitas de rutina, los medicamentos y las urgencias, y el privado para operaciones y tratamientos especializados. 

La atención privada es mucho más barata en la mayoría de los países que en EE. UU. Por ejemplo, me han operado tres veces en Costa Rica. Cada vez, el coste en un hospital privado fue de un 25 % aproximadamente de lo que habría costado en EE. UU., con una atención igual o mejor.

Conviene saber que en muchos países también existen seguros médicos privados. Normalmente se pueden consultar en línea.

Otro detalle para los jubilados estadounidenses: Medicare no paga la atención médica fuera de EE. UU. Puedes seguir en Medicare y pagar las cuotas mensuales por si algún día quieres volver, pero no podrás usar sus prestaciones en otros países.

Elijas el país o el sistema que elijas, lleva copias de tu historial médico para garantizar la continuidad de la atención.

Vivienda y propiedades

Una de las grandes decisiones al dejar EE. UU. es qué hacer con tus propiedades y tus pertenencias.

Empecemos por la propiedad. Si tienes una casa en EE. UU., tienes varias opciones. Una es venderla. Así te libras de la responsabilidad y la carga económica de mantener una casa en un país donde ya no vives. Para quienes quieren empezar de cero, puede ser la mejor opción. Siempre podrás usar ese dinero para comprar algo en tu país de adopción cuando estés asentado y listo.

Otra opción es alquilarla. Si te decides por ello, se recomienda encarecidamente contratar a un administrador de fincas que se encargue del alquiler. A lo largo de los años, mi mujer y yo hemos vivido en tres países fuera de EE. UU. y cada vez hemos alquilado nuestra casa. 

La primera vez fue sin administrador y, al volver, encontramos la casa casi embargada porque la comunicación entre el familiar que se había quedado al cargo y el banco se había roto. Desde entonces (hace 22 años) trabajamos con un administrador, con muy buenos resultados y tranquilidad.

Busca administradores en tu zona por internet y pregunta por ahí qué tal les ha ido a otros. Las recomendaciones sólidas de clientes valen más que una web llamativa. Cada administrador tiene sus propias tarifas, pero nosotros solemos pagar alrededor del 10 % del alquiler mensual. Ha sido dinero bien gastado: nuestra casa nos da unos ingresos estables desde hace muchos años.

Por supuesto, hay otras opciones, como dejar que vivan familiares en tu casa. Por lo general no se aconseja, pero hay quien lo hace. Algunas personas que vuelven a EE. UU. varias veces al año dejan la casa tal cual y simplemente cierran la puerta cuando se van de nuevo.

Esto suele funcionar solo si alguien cercano revisa la propiedad con regularidad. Otra opción, válida para quienes viven en zonas muy turísticas o en grandes ciudades, es alquilar la casa como vivienda vacacional o de corta estancia. Empresas consolidadas como Airbnb o Vacation Rental by Owner (VRBO), entre otras, pueden ayudarte a empezar.

Luego están tus pertenencias. ¿Qué te llevas, qué vendes y qué regalas? ¿Quieres guardar la mayor parte en un trastero? ¿Prefieres liquidarlo todo? ¿Hay familiares a quienes les gustaría quedarse con algunas cosas? 

Para empezar, piensa qué cosas tienen valor para ti y cuáles son fáciles de reemplazar. No se aconseja enviar lo que se puede volver a comprar fácilmente en el extranjero. Cuando tengas claro qué te llevas, qué dejas y de qué te deshaces, verás mejor cómo seguir. 

Envío de pertenencias

En cuanto a la mudanza en sí, piensa cómo quieres trasladar tus cosas a tu nuevo país. Hay quien lo envía todo por barco o avión, pero entonces toca lidiar con la normativa aduanera y con los funcionarios de aduanas. En nuestra última mudanza al extranjero nos trasladamos de Indiana a Costa Rica solo con maletas (hicimos varios viajes). Al final, sale mucho más barato que enviar las cosas, aunque tienes que cargarlas, acarrearlas y gestionarlas a lo largo de varios viajes.

Es buena idea empezar pronto a reducir tus pertenencias, en lugar de esperar al último mes o a las últimas semanas. Puede llevarte más tiempo del que crees, y no quieres retrasarte ni estresarte por tener cosas de las que no sabes qué hacer.

Artículo relacionado: Envíos de EE. UU. a México: procedimiento, coste y aduanas

Correo postal de EE. UU.

Otra cuestión es cómo recibir el correo de EE. UU. una vez que te hayas ido. Los servicios postales del mundo varían mucho en eficiencia y fiabilidad. Reenviar el correo a tu dirección en el extranjero suele funcionar mal y puede que parte nunca te llegue. Además, el Servicio Postal de EE. UU. solo reenvía el correo durante un plazo determinado. Pasado ese plazo, dejarás de recibirlo.

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Algunos hacen que su correo se reenvíe a un familiar de confianza, que lo abre y les avisa de lo que ha llegado y de si hay que hacer algo. 

Buzón de correos de EE. UU.
Antes de salir de EE. UU., conviene organizar la gestión del correo y contar con una dirección permanente en el país.

Muchos recurren a un servicio de reenvío de correo que les proporciona una dirección en EE. UU., que usan como dirección postal. El servicio envía el correo físico a tu nuevo país, donde su oficina local te avisa cuando tienes algo. Vas a recogerlo y pagas la tarifa del envío y, si no es un documento, también los aranceles. Hay numerosas empresas internacionales que ofrecen este servicio con tarifas distintas. 

Una opción cada vez más popular es un servicio mensual en EE. UU. que escanea los sobres que llegan y te envía las imágenes para que veas qué ha llegado. Después le indicas que abra y escanee el contenido y te lo mande por correo electrónico, o que lo destruya.

Nos ha funcionado extraordinariamente bien. Como lo hacemos todo en digital o en línea, recibir el correo de forma electrónica nos permite leerlo todo nosotros mismos y ocuparnos enseguida de lo urgente, en vez de esperar al reparto del correo físico. Una empresa con la que estamos muy contentos es www.travelingmailbox.com.

Al margen del correo, se recomienda mantener o establecer una dirección física en EE. UU. a efectos de residencia permanente. Por ejemplo, nosotros somos residentes legales de Texas, con dirección permanente allí. Eso nos permite votar en las elecciones estatales y federales, y nos da una dirección de domicilio para el carné de conducir. Conservar el carné estadounidense es muy importante para muchos jubilados expatriados. (Si decides renunciar a la ciudadanía estadounidense, esto no se aplica, claro). Nuestra dirección permanente está en la misma ciudad que nuestra dirección postal de travelingmailbox.com.

Asuntos legales

Hay algunos trámites legales básicos que debes tener resueltos antes de salir de EE. UU. Según tu situación personal (negocio, asuntos legales, finanzas, propiedades, etc.), puede haber otros cabos legales que atar. Es aconsejable consultar con un abogado o un experto en mudanzas.

Primero, actualiza tu testamento en el estado de tu última residencia. Sé específico y asegúrate de nombrar a un albacea. Comprueba si el estado donde se redacta exige notarización u otros requisitos. Esto es especialmente importante si piensas conservar propiedades, cuentas bancarias, negocios o residencia permanente en EE. UU. mientras vives fuera.

Segundo, conviene preparar un poder notarial para dejárselo a un amigo o familiar de confianza que se quede en EE. UU., preferiblemente cerca de donde tengas asuntos personales, bienes, cuentas, etc. Si hace falta, esa persona podrá encargarse de lo que requiera tu presencia. 

Otra posibilidad es añadir a un hijo o familiar de confianza como firmante de tus cuentas bancarias. Por supuesto, debe ser alguien en quien confíes plenamente. Puede ser de gran ayuda si quedas incapacitado en el extranjero y alguien tiene que ocuparse de tus asuntos. Mi mujer y yo tenemos a nuestros hijos en nuestras cuentas. Otras personas que conozco prefieren no hacerlo, porque supone cierto riesgo para ellos. Tú sabrás qué es lo más sensato en tu caso.

Residencia

Es fundamental que tu estancia sea legal en cualquier país. Investiga los visados de residencia y sus requisitos, y consulta con servicios que ayuden a obtener la residencia en el país que elijas. «Know before you go»: infórmate antes de irte. Si piensas solicitar la residencia permanente, asegúrate de saber qué trámites implica y qué documentos tendrás que llevar contigo a tu llegada.

Hay abogados de inmigración y/o servicios de reubicación en casi todos los países.  Búscalos en Google.

Logotipo de Wise

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Ahora te toca a ti

Pasar la jubilación en otro país es una decisión que exige investigación y planificación. Con ambas en tu mano, puedes dar el paso con ilusión, pensando en un nuevo estilo de vida lleno de aventura, seguridad y disfrute.

Paul Maxfield
El Dr. Paul Maxfield, educador y dirigente en el ámbito no lucrativo, ha viajado por 58 países y ha vivido en cuatro: Estados Unidos, las Islas Caimán, Costa Rica y Honduras. Actualmente vive en Costa Rica junto a su esposa, Brenda. Tienen dos hijos y seis nietos. Es autor de When Far Away Is Home y Straddling Two Worlds.
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